Fundas de conservación ¿de plástico o de papel?

En contra del plástico como material de conservación definitiva

A favor de utilizarlos en sistemas de exposición y consulta

Una de la cosas que más sorprenden a los alumnos que asisten a los cursos de conservación y restauración que a lo largo de estos años hemos dado tanto en el taller como fuera, es mi reticencia al uso de plásticos de conservación.

Como ya sabéis, es recomendable proteger los documentos con sistemas de nivel primario (fundas, sobres, camisas, etc.) o secundarios (cajas, carpetas, etc.) que los aíslen de la luz, el polvo u otros documentos.

En conservación de patrimonio documental y obra gráfica, los materiales más usados son los papeles, los cartones y los plásticos. Los usamos para hacer fundas, cajas u otros sistemas de protección que deben guardar la pieza de los factores extrínsecos que pueden deteriorarlas. Ya sea uno u otro, es imprescindible que hayan pasado las normas ISO que nos aseguran que el material perdurará en el tiempo y que no perjudicará, con el paso del tiempo, la pieza con la que lo ponemos en contacto.

fundes i carpetes de paper de conservació

fundas y carpetas de papel y cartón de conservación

Los fabricantes de plásticos de conservación aseguran que sus productos han pasado las ISO correspondientes, son transpirables y no generan electricidad estática. No pondré en duda, obviamente, que hayan pasado las ISO porqué todos tienen si sello que lo demuestra, pero solo hace falta manipular mínimamente uno de estos materiales transparentes para ver claramente que sí generan electricidad estática. Entonces, debemos creer que los plásticos son transpirables?

¿Porqué es importante que el material de protección no genere electricidad estática?

Simplemente porqué el documento no se quede adherido a él. De forma involuntaria se pueden realizar arrugas, dobleces y desgarros en el soporte por no hablar de los elementos sustentados sensibles. Queda totalmente prohibido poner pasteles, sanguinas o carboncillos dentro de las fundas de plástico.

¿Porqué es importante que el material de protección sea transpirable?

Nuestro patrimonio documental se encuentra básicamente sobre papel y pergamino, que son altamente higroscópicos y absorben y desprenden humedad con la finalidad de equilibrarse al grado de humedad ambiental donde se encuentran. Si cerramos un documento en un espacio que no pueda hacerlo acabará deteriorándose.

Para solucionar este punto, se han encontrado soluciones aceptables como por ejemplo hacer fundas que en el anverso tengan plástico de conservación y en el reverso tengan tejido no tejido o directamente cartón o papel de conservación, permitiendo así la transpiración de la pieza que tienen que proteger. Bien.

Argumentos definitivos

1º. La razon de ser de una funda es proteger la pieza que guarda.

2º. Con la evolución de la profesión, los restauradores tendimos cada vez más a añadir materiales más maleables y por lo tanto más respetuosos con las piezas.
Un ejemplo: antiguamente para restaurar un pergamino, en las pérdidas de soporte a reintegrar, se pegaba pergamino nuevo. Con el paso del tiempo y las fluctuaciones de humedad relativa y temperatura los dos pergaminos se dilataban y contraían en diferente grado provocando arrugas y tensiones entre ellos. Quien tenía siempre las de perder era el pergamino original puesto que el nuevo siempre era más nuevo y fuerte. Actualmente cuando restauramos un pergamino ya no reintegramos con un pergamino nuevo, lo hacemos con varias capas de papel japonés que, aunque consiguen un grosor similar al pergamino, nunca tendrán tanta fuerza como el pergamino original y, por lo tanto, quien se arruga (si hace falta) es el injerto que nosotros hemos puesto.

3º. El plástico de conservación, bajo mi punto de vista, no entra dentro del concepto “material maleable”.
Me explico con otro ejemplo: un buen día hace veinte años, un particular llevó a restaurar unos pergaminos. Aquellos pergaminos fueron guardaros dentro de una caja y cada uno de ellos, individualmente, dentro de una funda de plástico de conservación. Durante años, aquellos pergaminos no se tocaron y la humedad y la temperatura fueron fluctuando. Veinte años después cuando el propietario fue a ver sus pergaminos, se encontró que los plásticos se habían enganchado i al intentar separarlos las letras se quedaron todas en el plástico. Adiós pergaminos.
Dándole vuletas, llegué a la conclusión que la adhesión de los pergaminos al plástico se deriva, seguramente, del proceso de hidratación de los pergaminos durante el proceso de restauración (una técnica muy utilizada años atrás pero que ahora está totalmente obsoleta).
A lo que voy: si en vez de poner fundas de plástico las hubiésemos puesto papel o cartón (un material mucho más maleable que el plástico) seguramente los pergaminos se hubiesen pegado igualmente pero hubiese sido mucho más sencillo reversibilizarlo (nada deshace el plástico sin pérdidas colaterales pero con un poco de agua es suficiente para retirar el papel pegado).

4º. Económicamente los papeles de conservación son más asequibles que los plásticos de conservación.

¡No descartemos el plástico!

El plástico, sin embargo, tiene aplicaciones muy interesantes a nivel expositivo y de consulta. Como hemos comentado al principio, nos permite ver los documentos sin reservas a la hora de estudiarlos y manipularlos y, además, protegen las piezas de posibles accidentes como por ejemplo los estornudos.

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